FALACIAS LÓGICAS

13/6/13

 
Este video ha sido realizado como ejercicio de clase por
Nahia Lucia Palmieri de 1º D

BUSCANDO LA "UTOPÍA" EN EL MUNDO REAL

21/4/13


Propuestas que acercan más la utopía a la realidad del presente:
 
 
Eneko Bassachs 1º A: http://lalineadelhorizonte.com/blog/6384/awramba-una-utopia-en-etiopia

Paula escudero 1º D:

http://www.youtube.com/watch?v=91pBFyLWIx4

Silvia Ganuza 1º A: http://www.noticiaspositivas.net/2012/09/24/tgl-un-proyecto-ciudadano-para-crear-empleo-y-estimular-la-economia/

Pablo Tello 1º A: http://ioanesibarra.blogspot.com.es/2010/12/la-utopia-de-internet.html

Nahia Palmieri 1º D: Plataformas:https://www.facebook.com/juventudsinfuturo
https://www.facebook.com/AsociacionDRY;
https://www.facebook.com/Mov15M?fref=ts


 
 

Disertación filosófica sobre el sentido de la vida

1-Introducción
 
Desde el principio de los tiempos, las personas han buscado algo en lo que apoyarse a la hora de vivir, de seguir adelante: la mitología, la magia, la religión, la ciencia, el amor, el arte, la familia, los amigos o incluso el sentido del humor; algo en lo que basar su existencia. Pero, sobretodo, en el complejo y comprometido mundo en el que vivimos  actualmente, la búsqueda del sentido de la vida es una cuestión compleja que llega a causar grandes quebraderos de cabeza porque, ¿qué lleva a una persona a apoyarse en unas cosas o en otras?, ¿en qué puedes sostenerte cuando las adversidades son excesivas y los problemas pueden con tu persona?,  ¿cuál es el límite de sufrimiento que una persona puede soportar?, ¿es capaz el ser humano de adaptarse a cualquier situación?; y una de las cuestiones más importantes: ¿dónde se encuentra el limite entre vivir sin sentido aparente y el suicidio?.

En resumen, la pregunta que engloba todas las anteriores es ¿por qué vivir?. Tal y como decía Nietzsche:  “Quien tiene un porqué para vivir, encontrará casi siempre el cómo” (El hombre en busca del sentido, Viktor Frankl). En un intento por aclarar estas preguntas, voy a mostrar algunos de los sentidos de la vida más usuales y a reflexionar sobre ellos.

 
2-Desarrollo

Cada persona es un mundo y tiene formas únicas de percibir e interpretar la realidad y la vida, por eso cada uno busca su sentido. Muchas veces las personas no tienen suficiente autoestima y confianza en sí mismos y pueden ser manipulados, ya sea por los medios de comunicación, por la opinión de las personas de su entorno o por lo que ven de la gente que admiran (mayoritariamente en famosos a los que intentan seguir porque en apariencia son felices con su forma de vida).

Estos serían algunos de los sentidos de la vida a los que más comúnmente se recurre:

-La religión: la creencia (dependiendo de si se trata de una religión poli o monoteísta) en uno o varios seres superiores  a los humanos los cuales nos han dado el regalo de la vida. Por para las personas que se aferran fuertemente a esta postura la idea de suicidio es un pecado, pues significa rechazar el regalo que estos seres divinos te ofrecen. Además, la función de estos dioses también es la de manejar el transcurso de vida  y ofrecer una segunda oportunidad tras la muerte, por lo que todo lo que sucede a estas personas está justificado con que ellos lo quieren así por alguna razón.  Grandes filósofos de la historia como San Anselmo de Canterbury han defendido que esta creencia -en principio- irracional es real, concluyendo que “Dios existe porque está en nuestra mente.” Cuando suceden desgracias, las personas que no están tan unidas a esta postura recurren a ella. Frankl dice: “el recién llegado al campo quedaba sorprendido y admirado por la profundidad y la fuerza de las creencias religiosas” (El hombre en busca de sentido, Viktor Frankl) pues la dura vida que tenían reforzaba la confianza en Dios.

 -La ciencia: buscar el saber racional, lo demostrable. Hay personas que enfocan su vida de manera que todo lo que perciben intentan asociarlo a una ley demostrada, aunque este sentido podría verse cuestionado por el paradigma contemporáneo basado en el caos, el indeterminismo.

-El consumismo y el poder: para muchas personas la posesión de riquezas y el poder son la base de su vida, la búsqueda de la felicidad por medio de lo material. Este ha sido el sentido utilizado durante siglos y sobretodo de gran relevancia en la actualidad, pues el avance de las tecnologías y el desarrollo de los productos hace creer que quien los posea obtendrá una experiencia muy satisfactoria. Esta orientación de vida lleva a grandes desigualdades sociales además de a la perdición humana porque nunca llega a saciarse, siempre busca algo más con lo que llenar su vida.

 -Respaldarse en otras personas: sentirse útil porque otros te necesiten (por ejemplo, en el caso de los padres con sus hijos) o por cualquier otro motivo, poder ayudar a los demás o incrementar el amor propio, hace que la vida de una persona adquiera un gran valor. El apoyo de amigos y familiares también juega un papel clave y es una postura que la mayoría de personas adquiere (combinándola con otras). El amor es un sentimiento muy fuerte presente en la vida diaria y que aflora en los momentos más difíciles. El doctor Viktor Frankl afirma que durante su estancia en los campos de concentración, mientras realizaba duras tareas con dolor y  sin apenas fuerzas el vívido recuerdo de su mujer, de su pasado juntos e incluso las “conversaciones” que mantenía con ella, le ayudaban a seguir adelante con la esperanza de que en un futuro pudieran volver a estar juntos. El recuerdo de un ser querido ayuda a superar o soportar el sufrimiento.

 -Luchar por un futuro o una meta: si en un momento de la vida hay demasiados problemas, se intentan superar con la mentalidad de que ya no se puede ir a peor, por lo que el futuro debe ser próspero y aguardarte algo mejor. En este punto se asume el sufrimiento pues tal como afirman Nietzsche: "Vivir es sufrir, sobrevivir es encontrar significado en el sufrimiento"; y Dostoyevski: “Inexplicablemente el ser humano es capaz de adaptarse a cualquier cosa”. (El hombre en busca de sentido, Viktor Frankl). También se lucha para alcanzar una meta, soportar todo lo posible antes de alcanzarla. Frankl en su dura situación, al igual que sus compañeros asumían el sufrimiento para poder tener un futuro después de los campos y lograr alcanzar una meta: la libertad.

Sin tener en cuenta el sentido aportado a la vida (aunque si puede ayudar al desarrollo de éste), puedes tener una actitud racional, optimista o pesimista. Hay ocasiones en las que el optimismo puede resultar irritante por llegar a sumirte en una situación irreal para sobrellevar el dolor de la que al salir, sufres un fuerte desengaño, como es el caso de los hombres que forman parte de la historia de “El hombre en busca de sentido”. Además un gran desengaño y un hecho traumático pueden llevar a la búsqueda de otro sentido de la vida y si en su defecto no se encuentra, al suicidio. Para evitar desengaños otros prefieren ponerse en lo peor: el pesimismo. Afrontan el dolor mediante la apatía en un intento por defenderse de su realidad.

Otros métodos para afrontar el sufrimiento en la vida son la imaginación (en “El hombre en busca de sentido” explica como satirizaban su propia situación y soñaban con cosas que en ese momento no podían lograr como por ejemplo el alimento o las drogas, que te liberan por un momento de tu propia vida). Estas opciones, sobretodo la última, no son aconsejables pues aunque te evitan enfrentarte a la realidad, la verdad es que no quieres reconocer ni afrontar lo que te está pasando y, cuando vuelves a ser consciente, el golpe es mucho más duro. También el humor sirve como medicina para el alma, tema que abarcó el gran filósofo Aristóteles.

 
3-Opinión personal

Tras realizar una larga reflexión, he llegado a la conclusión de que no deberíamos necesitar apoyarnos en algo o alguien para vivir, sino que el amor a la propia persona y a la vida debería ser suficiente. Puesto que lo material puede desaparecer y las personas pueden alejarse de nuestro lado, nuestra felicidad sólo debería depender de nosotros mismos. Pero la mente humana es débil y necesita respaldarse en una razón para seguir adelante y si hay que elegir un sentido, yo me quedo con el apoyo de las personas cercanas a mí, la ciencia y el de una esperanza de futuro, aunque eso no es suficiente para responder a algunas cuestiones que se plantea mi mente como si hay alguna intención en todo lo que pasa o porque hay personas que se dedican a hacer crueldades a otras, ¿es ese el fin que quieren realizar en su vida?. En vez de destruirnos y herirnos mutuamente, deberíamos trabajar para mejorar; pero como ya he dicho anteriormente la mente es compleja y débil y nos dejamos llevar por los sentimientos.

El sentido más ínfimo, para mí, es el puro materialismo y el ansia de poder. No te sirve de nada tener muchas posesiones si no tienes nadie con quien compartirlo y además nadie es mejor que nadie por lo que no tienes derecho alguno a esclavizar a un ser humano.

Respecto a la actitud sobre la vida, intento ser lo más realista posible porque no sirve de nada ilusionarse vanamente para luego no obtener el resultado esperado, ni ponerse en el peor de los casos. Pero mi interior, supongo que en un intento de autoprotección, siempre me lleva al pesimismo pues en mi opinión es mejor esperarse la peor de las situaciones y luego recibir una alegría que llevarse un gran desengaño, como pasaba en numerosas ocasiones a los hombres en los campos de concentración.

En referencia al uso de métodos como las drogas en un intento de escapar de la realidad me parecen totalmente irracionales e incoherentes, pues por mucho que intentes escapar la realidad va a seguir ahí a no ser que hagas algo por cambiarla, por lo que cuanto antes te enfrentes a ella e intentes resolver tus problemas mejor.

 
4-Conclusión

Cada persona es peculiar y se apoya en lo que cree que es mejor y más útil para desarrollar su vida y dar sentido a su existencia. Los problemas que surgen día a día son, en su mayoría, inevitables por lo que hay vivir de forma que tengamos valor y fuerza suficiente para superarlos sin decaer y tratando a las personas con la dignidad y el respeto que se merecen. Cuando pensamos que el mundo está sobre nosotros y no hay forma de soportar tanto dilema, debemos darnos cuenta de que podemos con eso y mucho más, que hay personas en todo el mundo que luchan contra conflictos mayores y si ellos pueden, nosotros también.

Si ahora se me planteara la cuestión “¿por que vivir?” sabría dar muchas más razones que antes de haber realizado esta disertación; pero a pesar de todo mi respuesta sería sin lugar a dudas:

¿y por qué no?
 
Paula Pérez, 1º C

FILOSOFÍA Y MITO

1/10/12
El saber racional o filosófico se distingue del saber pre-racional o mítico en la utilización de la razón frente a la imaginación, los elementos naturales frente a los sobrenaturales, la necesidad frente a la arbitrariedad, etc., pero los mitos han estado vigentes durante toda la historia porque representan un modo de saber más accesible y, sobre todo, de carácter sagrado, con lo que no dejan lugar a la actitud crítica que caracteriza a todo filosofar.

Antes de atrevernos a dar una respuesta filósofica a las grandes cuestiones que se plantea el ser humano, como la cuestión del origen del universo y, para que los alumnos distingamos estas dos formas de saber (mitológico y filosófico), se nos ha pedido que inventemos un mito propio sobre la creación del mismo.

De entre todas las propuestas, hemos elegido ésta:


Hace muchísimos años existía Zaius, un dios todopoderoso.  Aquel dios fue el creador del universo, de la tierra, de los seres humanos y de los demás dioses.

En la Tierra, los hombres eran esclavos al servicio de los dioses, quienes controlaban todos los aspectos de su vida.  Los humanos apenas tenían derechos y tan solo se limitaban a obedecer las órdenes arbitrarias de los dioses.

Todo lo que leían los humanos, todo lo que veían y todo lo que hablaban era observado por el dios Vartanián. Quien, si notaba alguna irregularidad, hablaba con Zaius para que decidiera un castigo que Madero -el dios de la represión- ejecutaría con suma crueldad.

La vida cotidiana estaba rodeada por la propaganda: en la calle, en el trabajo y hasta en casa. Aunque quizás el aspecto más controlado de todos era la educación. En los colegios únicamente se enseñaba a los niños y niñas las hazañas de los dioses y que sin ellos vivirían en un mundo de caos y maldad. El objetivo era que de los colegios salieran ciudadanos obedientes e incultos y no pensadores que se cuestionasen las cosas.  El encargado de todo esto era Goebel  el dios de cultura, educación y propaganda.

Prácticamente todo lo que producían los humanos era para los dioses, y tan solo una mínima parte era para ellos. La avaricia y la sed de más hizo que los dioses fueran exigiendo más comida, más oro, más vino… Lo que provocó que los humanos tuvieran que trabajar el doble para tener la mitad. Esta situación desencadenó un gran descontento en la población, que veía desvanecerse la idea de bondad y generosidad de los dioses.

Poco a poco los humanos fueron organizándose para derrocar el régimen de los dioses y mediante acciones violentas y desobedientes los hombres se rebelaron. Finalmente, un día de huelga general, los ciudadanos más revolucionarios y concienciados asaltaron el  palacio de verano de Zaius en San Pedrosburgo.

La situación era límite, o los dioses actuaban ya o los humanos acabarían con ellos. Atemorizados, los dioses se reunieron para buscar una solución. Se llegó a la conclusión de que la única manera de acabar con la rebeldía de los hombres era buscar una distracción que los alejara de la vida política.

Así pues, entre todos los dioses pensaron un deporte fácil de aprender y de jugar. Un deporte que cansara,  distrajera y enfrentara  a los hombres. Nació entonces el fútbol.

El fútbol tuvo una rápida y muy calurosa acogida entre todos los hombres. Los más revolucionarios gastaban sus energías en jugar y cuando acababan no les quedaban fuerzas para rebelarse; los que buscaban el saber mediante el razonamiento y la discusión se dedicaron a ver y comentar los partidos y los que más detestaban a los dioses se olvidaron de estos y comenzaron a odiar a los hinchas de otros equipos.

Poco a poco la gente se olvidó de los dioses y de la situación de injusticia y opresión en que vivían.
 
Borja Ochoa, 1º D

 

Disertación filosófica: La utopía

22/2/12
Estos días hemos estado disertando sobre los grandes temas filosóficos: el sentido de la vida, la muerte, el origen de todo, etc. Queremos compartir con vosotros una de las reflexiones de los compañeros que más nos ha gustado:

La utopía, el futuro. ¿Quién no se ha preguntado alguna vez y mañana, qué? ¿A dónde iremos? ¿Qué haremos? ¿Qué hechos nos conducirán a ello? ¿Cuáles serán sus consecuencias?

Una palabra: utopía, cambio, progreso. Pero también para muchos, un término referido a una sociedad perfecta. Deseable, pero inalcanzable. Algo que queremos pero que está más allá de nuestras posibilidades. Porque, si de verdad no existen posibilidades de cambiar, de progresar, ¿qué sentido tiene la utopía? ¿qué necesidad tenemos de preguntarnos por el mañana, por el futuro? Todo estaría ya determinado.
La utopía como recurso, acompaña al ser humano a lo largo de su historia desde que su connotación negativa fue utilizada por primera vez en el siglo XVI por Tomás Moro. No siempre ha sido así, pues entonces no habría lugar para la utopía. La utopía ha sido un recurso constantemente utilizado por el ser humano, un hecho antropológico, un rasgo fundamental de libertad surgido de la insatisfacción, del desacuerdo con la realidad existente. Un acto revolucionario que ha recibido y todavía recibe, muchas críticas basándose en la idea de una realidad limitada y en acontecimientos históricos donde los intentos de una sociedad utópica desembocaron en regímenes totalitarios, situaciones indeseables y pérdida de individualidad.
¿Debemos entonces renunciar a la utopía?

Desde un punto de vista racional la idea de progreso es posible. Lo real contiene posibilidades de mejorar, de idealizarse. Sin embargo, no se debe utilizar como un programa político concreto sino como un objetivo a largo plazo que nos permita criticar lo existente y cambiarlo. Para ello es necesario un núcleo ético universal en el ámbito social y unas propuestas concretas tanto sociales como políticas y económicas. Todo ello para cumplir la función básica de la utopía: la superación de lo existente.

La utopía nace de una insatisfacción, de la indignación ante una situación y del compromiso que la sigue. Razones por las que indignarse hay muchas y para ello debemos buscar. De la indignación nace la voluntad de compromiso con la historia, la voluntad del cambio.

"Hoy en día las razones para indignarse, para no conformarse, son menos claras o el mundo demasiado complejo. Antes era más fácil encontrarlas, resistir ante la ocupación alemana, ante la derrota" -dice S. Hessel en su obra Indignaos-. "Y la peor actitud es la indiferencia. Tenemos muchas razones para comprometernos. La historia está hecha de conflictos sucesivos, la aceptación de desafíos".

Sin embargo, existe otra concepción de la historia, la carrera del siempre más. Otro filósofo, Walter Benjamin, bajo la conmoción del pacto germano soviético, opinaba que el sentido de la historia es la marcha inevitable de catástrofe en catástrofe y el progreso una tempestad a la que ahuyentar. Walter Benjamín no creía en este progreso y por ello cuando los nazis ocuparon Alemania no optó por la lucha, sino que encontró la salida en brazos de la muerte.

Así pues, lo que hagamos hoy repercutirá en el mañana. La historia nos enseña que el cambio es posible en la medida que nosotros, los seres humanos, nos comprometamos con él. Unos creen que sólo nos llevará a la destrucción, otros sin embargo, ven en ella una apuesta por el futuro, una necesidad, así como lo es también enmendar los errores pasados y emanciparse a los errores futuros. De nosotros depende conservar nuestros derechos y libertades, salvar los logros del pasado. Aprendamos de cada avance y de cada error.

Y yo opino, cuando actuemos, cuando dejemos de conformarnos con lo que tenemos y luchemos por una opinión pública y no mediática, por una sociedad universalmente igualitaria donde no existan niveles inferiores, pudientes y no pudientes, por una economía sostenible separada del mercado, por un Estado popular donde seamos capaces de distinguir quién manda y qué es lo que se manda, por una educación óptima y sin censura, por el conocimiento y contra la ignorancia, por la resolución pacífica de nuestras diferencias, y por nosotros, alcanzaremos una realidad ideal para todos. ¿Que es difícil? Sí, pero posible. Todo fluye a partir de la intención.
La idea del cambio surgió hace mucho y sobrevivió porque era fuerte y se resiste a ser descartada. Convirtamos pues esa idea en un hecho y responsabilicémonos de nuestro futuro. Y mientras siga habiendo algo por lo que indignarse, indignémonos y luchemos por cambiarlo.

Laura García Belio 1º A



FILOSOFÍA Y MITO

5/11/11

El saber racional o filosófico se distingue del saber pre-racional o mítico en la utilización de la razón frente a la imaginación, los elementos naturales frente a los sobrenaturales, la necesidad frente a la arbitrariedad, etc., pero los mitos han estado vigentes durante toda la historia porque representan un modo de saber más accesible y, sobre todo, de carácter sagrado, con lo que no dejan lugar a la actitud crítica que caracteriza a todo filosofar.
Antes de atrevernos a dar una respuesta filósofica a las grandes cuestiones que se plantea el ser humano, como la cuestión del origen del universo y, para que los alumnos distingamos estas dos formas de saber (mitológico y filosófico), se nos ha pedido que inventemos un mito propio sobre la creación del mismo.

De entre todas las propuestas, hemos elegido éstas dos tan diferentes:

 "Antes del inicio de los tiempos, existía un lugar que estaba siempre en calma, sin que nadie perturbase la paz que allí reinaba. Estaba habitado por los dioses de la naturaleza, pero cada uno vivía aislado en sus asuntos, sin fijarse si quiera en lo que hacían los demás.

El dios de la tierra, Víridis, vivía para sus bellos jardines, siempre llenos de colores alegres. Inventaba plantas, moldeándolas con sus propias manos y aplicándoles toques de pigmentos y olores.

La diosa y señora de los hielos, Crystallia, tenía un sinfín de frías esculturas, talladas por ella misma, con detalles tan minúsculos que resultaban imposibles de grabar para cualquier otro ser. Lo lograba jugando con el viento, que dominaba con gracia y soltura; lo hacía estrellarse contra enormes columnas de hielo hasta darles la forma que buscaba.

Un día, debajo, muy por debajo de aquel mundo bruscamente diferenciado, surgió una chispa en un hueco entre el suelo. La chispa era pequeña, pero de ella emanaba el calor. Del calor nació una niña, llamada Flamma. Tenía la piel rojiza y unas alitas que le salían de la espalda. Realmente no se podría decir que la pequeña era mala, tan sólo poseía esa curiosidad y esa travesura características de un niño.

Flamma se aburría, estaba harta de jugar con la chispa que le había dado vida tanto tiempo. Por eso decidió salir de la habitación en la que estaba. Con ayuda de sus cuernos fue agujereando el techo, al que llegaba gracias a sus alas.

Cuando llegó al exterior, quedó maravillada con el vivo colorido de los jardines. Flamma correteó por allí, y se puso a jugar con una bola de tierra, que adornó con montones de semillitas y piedras. En uno de sus paseos, Víridis vio a Flamma. Al principio sentía curiosidad, nunca había visto nada semejante a la niña. Pero cuando se acercó a ella y vio el destrozo que había causado en su pulcramente cuidado jardín, se enfureció tanto que la pequeña, al ver su cara, se asustó y salió corriendo.

Así llegó hasta el helado paraje de Crystallia. Cuando se tranquilizó después del susto, se fijó en las esculturas que le rodeaban. Comenzó a partirlas en trocitos, pensaba que éstos quedaban muy bien en su pelota de tierra. La diosa, dominada por la ira, hizo que el viento se llevara volando a Flamma.

La niña se refugió de nuevo en su habitación subterránea. Miró su nuevo juguete, pero ya no le gustaba, se había cansado de él, así que lo dejó tirado junto a la chispa.

Volvió a salir a la superficie, donde encontró las cosas cambiadas. Gracias a ella, Víridis y Crystallia se habían dado cuenta de que no estaban solos, se habían conocido el uno al otro. Decidieron cuidar de Flamma juntos, darle un hogar.


Ella estaba feliz, aprendió el arte de los dos dioses y a cuidar de sus creaciones. De vez en cuando cogía sin permiso piedras, minerales, o trozos de hielo que llamaban su atención; pero enseguida se cansaba de ellos y los abandonaba en su antiguo hogar, donde, con el calor de la chispa, el hielo de la pelota se había derretido, humedeciendo la tierra y haciendo germinar las plantas.

La habitación se convirtió en una caja donde una niña pequeña arrojaba los caprichos que ya no le divertían. Era todo un universo de juguetes olvidados."

Elena Irureta, 1ºD BTO.

Filosofía y Mito

10/11/10
El saber racional o filosófico se distingue del saber pre-racional o mítico en la utilización de la razón frente a la imaginación, los elementos naturales frente a los sobrenaturales, la necesidad frente a la arbitrariedad, etc., pero los mitos han estado vigentes durante toda la historia porque representan un modo de saber más accesible y, sobre todo, de carácter sagrado, con lo que no dejan lugar a la actitud crítica que caracteriza a todo filosofar.

Antes de atrevernos a dar una respuesta filósofica a las grandes cuestiones que se plantea el ser humano, como la cuestión del origen del universo y, para que los alumnos distingamos estas dos formas de saber (mitológico y filosófico), se nos ha pedido que inventemos un mito propio sobre la creación del mismo.

 

De entre todas las propuestas, hemos elegido ésta:



Mito sobre la creación del hombre


Amparo Fernández (1º F)

La estética

15/6/10
La estética es la rama de la filosofía que se ocupa del conocimiento de la belleza natural y artística. En esta última parte del curso nos hemos dedicado a analizar la belleza en el arte y hemos escogido -de entre todos los presentados- este comentario sobre una obra de arte: El Guggenheim (Bilbao).


En este trabajo voy a valorar un objeto estético: en mi caso, el Guggenheim, y a determinar su grado de belleza, es decir, voy a realizar un “juicio estético” o “juicio de gusto”. A mí el Guggenheim me gusta.
Sé que me gusta porque cuando lo vi, hace tres años, tuve un encuentro especial con él al que ahora sé dar nombre, disfruté de una experiencia estética: descubrí un nuevo sentido de las cosas (a partir de esto empezó mi curiosidad por la arquitectura que ha llegado hasta el deseo de querer estudiar este arte), alteró mi vivencia del tiempo, pues no sabría decir cuánto estuve con la cabeza hacia arriba mirándolo, me olvidé de mi misma, descubrí lo infinito, la inmensidad de esta obra… Además, a pesar de todas las palabras que aquí estoy poniendo, no termino de saber cómo explicar lo que realmente supuso para mí esta experiencia lo que me hace estar más segura de que se trató de una estética, pues éstas son inefables y no se pueden compartir, lo que todavía las hace mejores y únicas pues son solamente nuestras.
Se puede decir que en esta experiencia estética entró en juego toda mi persona gracias a que me acerqué a esta obra de arte como se debería hacer con todas: solo por el gusto de contemplar algo por contemplarlo y nada más. Inconscientemente tuve una actitud estética.
Es más, me atrevería a decir que en ningún momento tuve una actitud cognoscitiva, ya que al no tener ningún conocimiento de arquitectura no observé el edificio para analizarlo técnicamente o para aumentar mis conocimientos, o con una actitud  práctica, buscando la utilidad en el edificio: quizá lo admiré por sus dimensiones pero no pensando en el tiempo que había debido costar diseñarlo, construirlo o su precio sino por el hecho de que me hizo perderme en su inmensidad y sentirme pequeña e insignificante. 
Esta magnífica creación posee una gran belleza artística que nos libera de la naturaleza, es decir nos permite prescindir de ella. El artista crea el Guggenheim siguiendo sus propias normas e inventa -quizá inspirándose en la naturaleza (parece que las paredes del edificio simulan el movimiento de las olas del mar) pero en ningún momento la imita o permite que ésta le limite su libertad creadora-.
Si seguimos hablando de la belleza, se puede decir que el Guggenheim la consigue gracias, en gran parte, a un equilibrio perfecto entre técnica e inspiración. Está claro que el artista posee una gran técnica que ha adquirido a lo largo de su experiencia, estudios y ensayos sin la cual no hubiera sido posible poner en pie la obra de arte y nunca mejor dicho. Sin embargo, lo que verdaderamente le da fuerza a la obra es la inspiración. Está claro que es difícil conocer las reglas y ser capaz de realizar un proyecto arquitectónico de estas características, pero lo que es prácticamente inalcanzable y de los que muy pocos artistas gozan, es de ese momento de inspiración que tuvo que experimentar el arquitecto cuando la obra empezó a surgir en su cabeza: el nacimiento de la idea.
Ahora bien, tras este “nacimiento”, llega la hora de materializar la obra. En el Guggenheim, el artista tuvo que dar forma a unos materiales de la naturaleza para lo cual necesitó técnica (saber qué material es resistente para las fachadas, tener en cuenta los precios, propiedades mecánicas de los materiales…) que en este caso fue arriesgada ya que, y de nuevo aparece la inspiración, creó una nueva forma de utilizar el titanio en la fachada, es decir, “informó” esta materia “sin forma” utilizando la inspiración y la técnica aprendida pero que en este caso también había sido fruto de la inspiración en gran parte.
Unido a esta nueva forma de utilizar el titanio, yo diría que la teoría artística en la que enmarcaría al Guggenheim sería el formalismo, pero me atrevería a decir que contiene algo del impresionismo, ya que el artista claramente intenta plasmar la luz. Lo hace de una forma, en mi opinión, bastante ambiciosa, pues no se conforma con mostrarnos una sola luz, sino que cada momento que pasa parece que la obra cambia mostrándonos cada vez un color diferente o una luz que hasta entonces había pasado desapercibida.
Por otra parte, para analizar el valor estético de este edificio yo defiendo y aplico la teoría subjetivista.
Es decir, “para mí” lo que hace al Guggenheim estéticamente valioso no son sus propiedades, que muchas no conozco o entiendo, sino las reacciones que yo experimento ante él. Si se tratase meramente de las propiedades, ¿Por qué otros edificios que poseen todas las características necesarias para ser “bellos” me fueron tan indiferentes que ni siquiera me acuerdo de sus nombres? o ¿Por qué la bodega del mismo arquitecto muy similar en cuanto a propiedades no me gusta tanto? “Para mí” el Guggenheim es muy bello porque sí, por la experiencia estética que experimento cada vez que lo veo y con eso es más que suficiente.
 Pero ¿cómo sé yo que este edificio que me gusta tanto es arte? Es arte porque su principal función es estética.
El ayuntamiento de Bilbao quería un museo para el cual podría haber construido un edificio cualquiera o  emplazarlo en un edificio ya construido. Sin embargo, contrató a un artista para el cual, en mi opinión, primó ante todo crear un edificio estéticamente bello. Tanto es así, que dio la vuelta al museo, convirtiendo al edificio que contiene  las obras en la verdadera obra digna de ser contemplada.
 Para terminar, me gustaría decir que “para mí” el Guggenheim es una gran obra de arte y por tanto es una cosa entre las cosas, UN EDIFICIO ENTRE LOS EDIFICIOS. 
Como se ha podido percibir, no he citado el nombre del artista en todo el comentario porque para analizar estéticamente una obra de arte éste no es necesario. Sin embargo,, no me gustaría terminar sin decirle a Fran Gehry “GRACIAS”: por añadirle este nuevo ser al mundo que me permitió disfrutar de una gran experiencia estética única e irrepetible, como su obra, ya que por mucho que vuelva a contemplarlo, nunca lo haré como lo hice entonces, bien porque tenga más conocimientos que hagan que lo disfrute más o que ahoguen esta experiencia totalmente, o bien porque ya no sea capaz de adoptar esa actitud estética necesaria e imprescindible para disfrutar realmente de una obra de arte.
 Pues eso, “GRACIAS”.


Ainhoa Arriazu (1ºC)



Falacias lógicas

Las falacias lógicas son argumentos falaces, que se consideran inválidos desde el punto de vista racional. Nos hemos atrevido estos días a bucear a nuestro alrededor para encontrar falacias en la televisión, en casa, en el Instituto, etc. He aquí los mejores hallazgos:

Falacia ad autoritatem: Ocurrió una noche en la cual, le pedí a mi padre que me dejara salir hasta una hora más tarde de lo que habitualmente me deja y él me respondió que no, que no me dejaba; entonces, le pregunté que por qué no me dejaba, que me diera un argumento y él me contestó: "Porque lo digo yo y no hay más que hablar" (típico de los padres).

Falacia ad antiquitatem: En una entrevista a un vecino de Tordesillas, al preguntarle su opinión sobre la abolición de los festejos taurinos, responde indignado: "¿Quitarlo? No, no, quitarlo no, que esto se ha hecho de toda la vida".

Falacia post hoc ergo propter hoc: (Kiko Hernández colaborador de Sálvame) se tropezó y se cayó durante el programa. Posteriormente dijo que, como era el primer programa en el que colaboraba Terelu Campos, ésta era una gafe.

Falacia ad misericordiam: En una entrevista televisiva: "los curas son muy buenas personas, no creo que hayan hecho todas esas cosas que salen en el periódico".

Falacia ad populum: En Sálvame: Dice Belén Esteban: Algo de razón tendré, si no, no me apoyaría toda esta gente. ¿Me entiendes?".

Falacia ad hominem: En Sálvame: Dice Kiko Matamoros: "Es malo recurrir a la violencia" y le contesta el presentador: "Si tú eres el primero que lo haces...".

Falacia ad ignorantiam: En Sálvame: Refiriéndose a Pepe el concursante de Gran hermano que había sido acusado de proxeneta:  "Debe ser proxeneta, porque nadie es capaz de probar que no lo sea".

Generalización indebida: En Supervivientes: Dice Daniela Blume refiriéndose a Rafa Mora: "Todos los musculitos tienen el pene pequeño".

Falacia ad consecuentiam: En un programa de televisión: "Se está haciendo una caza de brujas contra la iglesia en relación a los abusos sexuales. Nosotros somos los representantes de Dios en la tierra y predicamos su verdad. No se debería extender el asunto más allá de lo que lo han hecho, pues ha causado un gran mal".